Esta es una de las tantas pruebas de que los noventa y dos días que contamos no fueron en vano. De que Brandon es hermoso, de que su voz es perfecta. Otra de esas noches que querés sumergir en la inmortalidad y hacer que no se terminen NUNCA. Otra noche donde se me partió el alma, se me dibujo la sonrisa y se me cayeron las lágrimas. Ahora, esperamos a Jules apple, you know.
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