
El atardecer es mi momento preferido del día, cubierto por un cielo intermedio entre noche y día y nubes y estrellas. Situación ideal para el bucito, los pies descalzos sobre la arena y el mar que los humedece en una larga caminata de la mano con alguien, o tal vez con la compañía de mi música que hace todo más perfecto. En invierno me despierto de la siesta y tomo algo calentito mientras lo disfruto desde mi ventana. Lo cierto es que esos cielos tiñen la ciudad de colores hermosos que inspiran mi visión y estimulan todos mis sentidos. A veces me ahogo en soledad y otras me siento acompañada.
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